La sobrepoblación o superpoblación es una condición en que la densidad de la población se amplía a un límite que provoca un empeoramiento del entorno, una disminución en la calidad de vida, o un desplome de la población. Generalmente este término se refiere a la relación entre la población humana y el medio ambiente.[1]

La superpoblación no solo depende del tamaño o densidad de la misma, pero sí de la relación de ésta con los recursos del entorno. También depende de la capacidad para usar y distribuir estos recursos por toda la población. Tomando como referencia una población de 10 individuos, pero hay comida o bebida suficiente para 9, siendo este un sistema cerrado donde no es posible el comercio, hablamos de un entorno superpoblado; si la población es de 100 pero hay suficiente alimento, refugio y agua para 200 por un futuro indefinido, entonces no hay superpoblación.

La superpoblación puede resultar del incremento de nacimientos, una disminución de la mortalidad debido a los avances médicos, un aumento de la inmigración o por un bioma insostenible y agotamiento de recursos. Es posible que en áreas de escasa densidad de población se dé la superpoblación, porque el área en cuestión no puede sostener la vida humana (ejem: Sahara) En el marco global del planeta tierra ésta no se ha producido hasta el momento por el mejor aprovechamiento de los recursos gracias a la tecnología. Actualmente somos más de 6.000 millones de habitantes en el planeta. Sin embargo, solo el 16% de la población tiene la tecnología suficiente para contaminar.